La catedral de San Pedro de Jaca es uno de los primeros grandes templos románicos de la península ibérica. La mandó levantar el rey Sancho Ramírez, que en 1068 había puesto el reino de Aragón bajo la protección del papa Alejandro II, cuando Jaca, su capital, se convirtió en sede episcopal en 1077. Las obras comenzaron hacia esos años y la fábrica principal quedó concluida hacia 1130, ya en el reinado de Alfonso I el Batallador.
El templo tiene tres naves de cinco tramos en las que alternan pilares cruciformes y gruesas columnas cilíndricas, una solución inspirada en la arquitectura francesa de su tiempo. Sobre el crucero se alza una cúpula octogonal apoyada en trompas, muy innovadora para su época. Su repertorio decorativo, y en particular el ajedrezado jaqués, un friso de tacos dispuestos en damero, se difundió por las iglesias románicas del Camino de Santiago, que entra en la península por el Somport y tiene en Jaca una de sus etapas. De las tres cabeceras originales solo se conserva completo el ábside sur.
Las cubiertas de madera, dañadas por varios incendios, se sustituyeron en el siglo XVI por bóvedas de crucería estrelladas: hacia 1520 Juan de Segura cerró las naves laterales y en 1598 Juan de Bescós trazó la de la nave central. En esos mismos años se abrieron a las naves capillas renacentistas. La de San Miguel, levantada entre 1523 y 1526 por encargo del mercader Juan de Lasala, con obra del florentino Juan de Moreto y de Gil Morlanes el Joven, está considerada una de las mejores muestras del plateresco aragonés. La capilla de Santa Orosia, patrona de la diócesis, se rehízo en estilo barroco y su cúpula la pintó Luis Muñoz en 1789.
En 1790 se amplió el presbiterio, lo que supuso derribar el ábside central románico. Fray Manuel Bayeu, cuñado de Goya, decoró la nueva cabecera en 1792 y 1793 con pinturas murales dedicadas a San Pedro. Desde 1919 el coro y el órgano ocupan el presbiterio y ocultan parte de ese conjunto.
Al exterior, la portada occidental conserva en su tímpano un crismón flanqueado por dos leones. El pórtico meridional, rehecho en época moderna, reaprovecha capiteles románicos con escenas como el sacrificio de Isaac, Balaam o el rey David, y en uno de sus muros está tallada la vara jaquesa, una medida de longitud de 77 centímetros. La catedral es monumento desde el 3 de junio de 1931, y su claustro alberga desde 1970 el Museo Diocesano, con una notable colección de pintura mural románica.














