La iglesia de Santa Catalina Mártir es una de las parroquias que la València cristiana fundó tras la conquista de Jaume I. Se levantó en el siglo XIII sobre los cimientos de una mezquita y conserva tras el altar mayor una girola, un deambulatorio que en la ciudad solo comparte con la Catedral.
Un incendio en 1548 obligó a rehacer buena parte del templo, que con los siglos fue cubriéndose de revestimientos barrocos y neoclásicos. La restauración de mediados del siglo XX retiró muchos de esos añadidos y devolvió a la vista la piedra y las bóvedas de crucería góticas.
La torre, proyectada por Juan Bautista Viñes y construida entre 1688 y 1705, se alza sobre planta hexagonal en varios cuerpos superpuestos. Es uno de los campanarios barrocos más reconocibles de la ciudad y cierra la perspectiva de la calle de la Paz.





















